Departamento de Estado de Hillary presionó a Haití para no elevar salario mínimo a 61 centavos de dólar la hora

Actualizado el 18 de enero de 2016 – En Haití la gente trabaja por chirolas. Salarios esclavos. Menos de 5 dólares al día, pero suministran a EEUU con toneladas de ropa barata que lleva marcas de primer nivel como Levi’s, Hanes y Polo. La gran ventaja de Haití, comparado con Asia es su proximidad con nosotros; a causa de ello miles de haitianos están empleados en la industria textil. Cuando Haití subió el salario mínimo de 0,24 a 0,61 dólares la hora, como era previsible, las compañías yankis se escandalizaron.

El motivo por el cual, sobre todo los fabricantes de ropa yankis deslocalizan su producción a lugares como Haití es, específicamente, porque pueden pagar salarios esclavos. Como sólo estaban dispuestos a permitir un aumento salarial hasta 0,31 dólares la hora decidieron que el Departamento de Estado tomara cartas en el asunto y presionara al gobierno de Haití para que mantuviera bajo dicho aumento.

Esto sucedió en 2011 y la secretaria de estado era Hillary Clinton. Nuestras corporaciones tuvieron éxito y los haitianos continuaron trabajando por salarios aún más esclavos de los que lo hubieran hecho de otra forma. Todo ello para que las corporaciones de EEUU tuvieran mayores ganancias.

En aquel momento la embajada de EEUU dijo que el aumento salarial no tomaba en cuenta las realidades económicas y que se trataba de una medida especialmente diseñada para contemplar a las masas desempleadas y mal pagadas de Haití. Imagínense: tratar de ayudar a tu gente a tener una vida mejor en lugar de afectar a enormes corporaciones a costa de tu propio pueblo. Horroroso.

Esto es lo que hubiera costado a Hanes otorgar a sus trabajadores un aumento de 2 dólares diarios, aproximadamento lo que el aumento propuesto hubiera significado:

“Hacia 2009 Hanes tenía 3200 haitianos fabricando camisetas para ella. Pagando 2 dólares diarios más a cada uno hubiera costado 1,6 millones de dólares al año. Hanesbrands Incorporated ganó 211 millones de dólares sobre ventas por 4,3 millardos (en 2008).”

Simplemente no podían absorber esos 1,6 millones, a tal punto que lograron involucrar que nuestro gobierno se inmiscuyera en los asuntos internos de otro país. No importa que una familia haitiana necesite 12,50 dólares diarios sólo para comer.

En 2012 todo el mundo, incluyendo a la misma Clinton y a celebridades como Ben Stiller y Sean Penn concurrieron a la inauguración de un nuevo parque industrial en Haití. En 2015 Hillary dijo al respecto:

“Hemos aprendido que apoyar la prosperidad en Haití a largo plazo implica más que suministrar ayuda. Por lo tanto cambiamos nuestra ayuda por inversión para enfrentar algunos de los mayores desafíos que enfrenta este país: crear empleos y un desarrollo económico sostenible”

Prometió empleos, pero cuando la gente escucha la promesa de empleos asume que esos empleos le permitirán sostenerse a sí mismos. Los empleos que hemos creado en Haití no hacen nada de eso. Algunos haitianos sienten que no se pueden quejar, ya que algún empleo es mejor que ninguno. Al mismo tiempo esos mismos haitianos desearían que se les pagara más.

Esta no es la primera vez que nuestro gobierno se ha involucrado con el de otro país acerca de intereses corporativos. Estamos presos de nuestras ricas corporaciones. Aparentemente les debemos evitar que otros gobiernos reduzcan sus ganancias implementando leyes que protejan a los trabajadores, o que hagan cualquier otra cosa que amenace las ganancias. En 1953 ayudamos al Reino Unido a derrocar al presidente democráticamente electo de Iran por haber nacionalizado lo que después se llamaría British Petroleum o BP.

Bajo el pretexto de detener al comunismo trabajamos junto al Reino Unido para instalar un gobierno pro occidental (lo que significa un gobierno favorable a nuestros intereses de negocios allí). Iran señala este golpe como causa de la profunda desconfianza hacia nosotros. Realmente, ¿quién podría culparlos por ello?

En 1954 derrocamos al gobierno democráticamente electo de Guatemala; otra vez, con el pretexto de proteger al mundo, y nuestros intereses, del comunismo.

¿Cuál era el problema real allí? Nos preocupaba que el nuevo presidente pudiera entregar tierra a los más pobres y crear una clase media. Puro horror!. En otras circunstancias tal vez hubiéramos podido mantener nuestras narices fuera del asunto. Sin embargo, la tierra en cuestión pertenecía a la United Fruit Company, una corporación agrícola basada en Estados Unidos. El presidente Arbenz hubiera compensado a la compañía por las pérdidas, pero no lo aceptábamos. La United Fruit nos inculcó la idea de que Arbenz era, en secreto, un comunista.

Para lograr beneficios para EEUU, Guatemala estuvo bajo dictaduras militares por los próximos 30 años. Apenas están emergiendo de las sombras de esa época.

Lo que ha sucedido en Haití no es tan sonado. Pero es tan insidioso a su manera: el gobierno de EEUU ha interferido con un gobierno soberano extranjero para benficiar poderosas corporaciones de EEUU. Esta instancia en particular sucedió bajo una secretaria de estado que prometió trabajos pero no le importó que dichos trabajos pagarían casi nada. La inversión es buena. Es mejor que la ayuda, pero estamos metiendo la pata allí, todo en nombre de las ganancias.

http://news.groopspeak.com/hillarys-state-department-pressured-haiti-not-to-raise-minimum-wage-to-61-an-hour/

Traducción del inglés W. Yohai, por http://haitinominustah.info

 

 

 

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