Haití no luchó por sí mismo, luchó por América Latina…Hoy todos tenemos el deber de luchar por un Haití libre y soberano

^8E617EC163796BC0F466AECE2AAEF9C16D9E4085B2A6314BE9^pimgpsh_fullsize_distrIniciamos hoy 1 de Junio la campaña por el retiro inmediato de las tropas de la MINUSTAH, mismas que desde hace 12 años se han instalado en Haití, posterior al golpe de Estado contra el presidente Jean Bertrand Aristide.

A partir de este momento, desde Jubileo Sur/Américas y en coordinación con diversas  redes y movimientos de la región venimos enfrentando una lucha por la justicia, a favor de la dignidad del pueblo Haitiano, denunciando los múltiples atropellos cometidos por las tropas, la complicidad e impunidad  de la comunidad internacional que orientan  sus esfuerzos hacia la continuación de las diferentes formas de   ocupación de nuestro hermano país.

Entrevistamos al profesor/historiador Miguel Borba de Sá, miembro de la red Jubileu Sul Brasil, quien ha dedicado los últimos años a investigar y profundizar sobre la historia y realidad Haitiana, quien además ha aportado con su trabajo a las acciones de movilización social por la liberación de Haití.

¿Desde tu perspectiva cuales son los fundamentos políticos para mantener la ocupación por parte de la MINUSTAH 12 años después?

Desde nuestra perspectiva, los fundamentos políticos que sostienen la MINUSTAH siguen siendo los mismos desde el año 2004, cuando se produjo el golpe de Estado que derrocó al entonces presidente Jean Bertrand Aristide: crear un sistema de poder que sea integralmente sometido a los intereses del mercado, y no del pueblo haitiano. Para eso sirve la MINUSTAH, esa es su función mayor. Y no somos nosotros quienes decimos eso, es el propio gobierno norte-americano, según cables filtrados por Wiki Leaks en 2011[1].

Desde que se produjo el golpe, hasta hoy, Haití está a cada día más “abierto a negocios”, como lo enunció la entonces secretaria de estado de EEUU, Hillary Clinton. Las corporaciones transnacionales de sectores como minería (oro), el agro-negocio, de maquillas textiles y también, por cierto, del turismo de lujo, están muy satisfechas con la conducción de la política y la economía haitianas; mientras la mayoría de la gente vive en condiciones de pobreza y opresión.

Es un verdadero saqueo de las riquezas naturales y humanas del país por agentes imperialistas y sus pocos socios locales. Se trata de la imposición de un neoliberalismo radical por medio de una violencia igualmente radical.

Cuando al pueblo haitiano se le ha permitido expresar su voluntad, jamás han elegido este programa, incluso se vienen rebelando en contra de ello en los últimos años. Por eso se mantienen las fuerzas de ocupación permanente, equipada no solo con sus cascos azules, además con capacidades bélicas que exceden grandemente la dimensión político-militar del país.  Por eso tenemos 12 años de MINUSTAH y no sabemos hasta cuando puede durar. Los pronósticos para su salida no son favorables, ya que el pueblo haitiano sigue resistiendo a ese modelo económico neoliberal.

¿Se han modificado los intereses del Estado Brasileño para mantener sus tropas? ¿Qué perspectivas ves sobre la continuación de las tropas, a pesar de haber anunciado el retiro para el 2016?

En este momento es muy difícil hablar de la política exterior de Brasil, ya que estamos en pleno proceso de golpe neoliberal en Brasil también.

El gobierno actual es interino, pero ya llegó haciendo profundas transformaciones en la estructura del estado, en la política económica, cortando programas sociales, y no menos importante, haciendo un giro de 180 grados en su política exterior, en dirección a un acercamiento mayor con los EEUU en términos económicos y geopolíticos. Pero no se sabe hasta cuando pueden llevar adelante tal proyecto, une vez que la resistencia popular al golpe crece todos los días en las calles y escándalos de corrupción ya derrumbaron a dos ministros del gabinete golpista en su primera semana!

Así que la situación sigue muy agitada en Brasil y la incertidumbre acerca su política para Haití es solamente parte de las incertezas que el escenario político brasileño que presenta de forma virtual todos los otros temas.

¿Qué nuevos actores visualizas entrando en el rol de la ocupación?

En este momento, Brasil ya está transfiriendo el comando militar de la MINUSTAH para las fuerzas armadas canadienses. Así que, invariablemente, Canadá deberá jugar un papel aún más presente en Haití, mas allá do que ya ha sido su práctica histórica. Y, puesto que Canadá y EEUU tienen relaciones económicas muy íntimas (del cual su mercado común, NAFTA, es solo una expresión visible), se debe esperar un incremento de la presencia de capitales norte-americanos en Haití también.

La familia Clinton, por ejemplo, tiene importantes intereses económicos en la isla caribeña, han comprado muchas tierras. Si Hillary gana las elecciones presidenciales de Octubre, las perspectivas para Haití no serían generadoras de optimismo. Empresas como Disney y Levis ya  utilizan de mano de obra haitiana barata desde hace décadas en sus maquillas, que producen para el mercado norte-americano, y ahora otras más pueden desear venir a disfrutar de los beneficios, o más bien, privilegios, que este Haití de la MINUSTAH les ofrece: trabajo barato, poca o ninguna regulación ambiental y ‘control’ social del las protestas y del descontento popular por vía de la militarización ‘eficiente’, pues que entrenada en las favelas (comunidades empobrecidas y mayormente negras) de Brasil.

¿Por qué nos debe interesar/reclamo a los demás países/regiones luchar por el retiro de las tropas?

En primer lugar, porque es una vergüenza política para los latino-americanos que estemos tan involucrados en la triste historia de la ocupación militar de Haití. Las contradicciones políticas de muchos gobiernos y líderes políticos de la última década en nuestro continente hicieron que nuestros países sean responsables por sostener – política y militarmente – a esta tragedia, no hay otro nombre.

Las excepciones de Cuba y Venezuela son memorables y deben siempre ser recordadas: ellos no enviaron soldados, pero sí estuvieron siempre muy alertas y solidarios con Haití, enviando ayuda humanitaria antes que todos, luego del terremoto de Enero de 2010. Ni un soldado siquiera, pero muchos médicos, maestros, ingenieros y otras formas para prestar la verdadera solidariedad entre los pueblos.

En América Latina, somos todos y todas muy herederos y tributarios del ejemplo de Haití para los demás pueblos: el primero que ha logrado realizar una revolución social y anti-colonial, que acabó con las esclavitud negra y reclamó la soberanía para el pueblo, tras expulsar y cuasi eliminar la elite blanca del antiguo régimen. Y luego salió para prestar ayuda material para las luchas independentistas del resto del continente. Haití no luchó por si mismo, lucho por América Latina. Hoy, todos tenemos el deber de luchar por un Haití libre y soberano, como le corresponde por derecho conquistado en una historia de luchas y resistencias que nos inspiran a todos y todas hasta nuestros días.

Pero si no fuera por nada de eso, la MINUSTAH es indefendible por si sola: los abusos y violaciones de derechos humanos marcan su presencia en el territorio y en la sociedad haitiana. Son muchos los casos de violaciones de jóvenes haitianos y haitianas por soldados. Además, las tropas extranjeras trajeron epidemias como el cólera y bloquean el acceso a la participación democrática de fuerzas políticas consideradas ‘indeseables’. Por sus propios conceptos, la MINUSTAH es un fracaso: la ocupación ya lleva más de una década y ni estabilizó políticamente el país, ni logró promover desarrollo económico. La perdida de la soberanía es grave, el senado haitiano ya votó por la salida de las tropas injerencistas, pero su voz no importa mucho para aquellos que, infelizmente, hoy, deciden el futuro de Haití.

Más allá del retiro de las tropas, ¿Cómo ves los escenarios post-retiro de la MINUSTAH?

No creo que esté garantizada la salida de la MINUSTAH. Todo sigue incierto en el proceso político haitiano, incluso, entre otros factores, por la injerencia extranjera que se realiza, económica y militarmente, todos los días. Ayer mismo la comisión independiente creada por la UNASUR para analizar el último proceso electoral haitiano recomendó la anulación de los resultados de los comicios presidenciales de Enero, debido a comprobadas denuncias de corrupción. Entonces, nadie puede afirmar al cierto que tipo de gobierno tendrá Haití, ni cuando, menos aún cual será su política en relación a la MINUSTAH.

La presión de los movimientos sociales es muy grande, dentro y fuera del país, para que los nuevos comicios sean realizados en una atmosfera de más apertura y libertad política, algo que la MINUSTAH siempre se esmeró en restringir.

De todo caso, la salida pura y simple de las tropas no resuelve el problema de Haití: después de haber distorsionado el sistema político haitiano y concentrado poder en las manos de unos pocos millonarios locales por años seguidos, una eventual salida repentina de la MINUSTAH puede generar un peligroso vacío de autoridad en el cual no se descarta la privatización del ejercicio de la violencia por parte de la elite local, repitiendo a fenómenos como el paramilitarismo colombiano y paraguayo, o el actual Estado Policial en que se encuentra Honduras.

Sin embargo, eso no significa, por supuesto, defender a la permanencia de las tropas, jamás! Pero, eso si, reclamar que asuma sus responsabilidades, con la situación que ha creado y ayudado a mantener. Que no se vaya simplemente – y cínicamente – como si no hubiera causado un desastre humano y ético en la sociedad en que decidió intervenir.

Reflexiones que quieres compartir

Únicamente que la lucha en contra la militarización de Haití es la misma que enfrentamos todos los días en otras partes de América Latina. Enfrentamos a enemigos comunes, puesto que nuestras élites provienen de una misma tradición colonial y antipopular, y con el mismo gusto por vender a sus pueblos y recursos naturales al imperialismo. En Brasil, seguimos luchando contra el golpe neoliberal y contra las UPPs, que son la otra cara de la MINUSTAH – incluso muchos de sus comandantes han sido entrenado en Haití en los últimos años.

La lucha es dura, ya que la ofensiva de la derecha tradicional viene por encima de una era, que ahora se cierra, de gobiernos dichos progresistas, pero que mantuvieron políticas económicas ortodoxas, un extractivismo frenético y errores históricos como apoyar a la MINUSTAH… Creo que hoy Lula debe estar pensando mucho en Aristide, quizás con algún arrepentimiento por haber participado tan activamente en la legitimación del golpe en su contra una década atrás.

Hoy es el turno de Trudeau, el primero-ministro canadiense que, por un lado, inspiró esperanza en algunos por sus posturas humanitarias, acogiendo a una decena de familias refugiadas de la guerra imperialista en Siria, mientras que su gobierno aceptaba, por otro lado, tomar el comando de la ocupación de Haití. La tragedia se repite, al que parece. No sé si es posible hablar de buenas o malas intenciones, pero seguramente no avanzaremos en la liberación de nuestros pueblos mientras quedemos rehenes de la política del ‘imperialismo humanitario’, que tiene su expresión más triste en la ocupación latino-americana de Haití, al servicio de los centros capitalistas y bélicos norte-americanos, franceses y canadienses.

[1] http://www.thenation.com/article/wikileaks-haiti-aristide-files/

Autor: Miguel Borba de Sá.
Historiador/Miembro de la red Jubileu Sul Brasil
Instituto PACS – Políticas Alternativas para o Cone Sul
http://www.pacs.org.br
E-mail: miguelborbadesa@gmail.com

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