Franco Villalba, un argentino en Haití: “Las ONG se han convertido en un segundo Estado”

Franco Villalba, un argentino en Haití: “Las ONG se han convertido en un segundo Estado”

Notas, 28.8.16 – Franco Villalba es uno de los pocos argentinos que vive en Haití. Es militante del Movimiento Patria Grande e integra una brigada internacionalista de solidaridad desde hace dos años: la Brigada Jean-Jacque Dessalines.

Este proyecto forma parte de la Articulación de los Movimientos Sociales hacia el ALBA y la Vía Campesina Internacional. La Brigada está compuesta además por integrantes del Movimiento Sin Tierra (MST) y el Levante Popular de las Juventudes, ambos de Brasil, así como también por el Centro Martin Luther King de Cuba. Notas entrevistó a Villalba, durante un breve paso por el país, para conocer su mirada sobre la realidad haitiana.

– ¿Cuál fue la primera impresión con la que te encontraste en Haití?

– Mucha indignación. La situación de la población es lamentable, existen inmensos sectores en una situación de pobreza, de desprotección muy graves. Esto se ve sobre todo en la población rural, pero en las periferias de las ciudades también. La mayor parte de la sociedad carece de condiciones muy básicas, como el agua potable. Hay muchos problemas en las condiciones sanitarias, alimentarias, en el acceso al trabajo. El acceso a la educación es un privilegio, sobre todo teniendo en cuenta que el 92% de la educación es privada. La mayoría de la población es analfabeta.

Todas estas falencias también se deben a la colonización que hoy vive Haití que no le permite tener una política orientada a las necesidades de su pueblo. Pero a pesar de las condiciones en las que viven son un pueblo que resiste, que vive la vida con alegría, con relaciones de solidaridad muy fuertes.

– ¿Como evalúas la situación actual?

– Creo que hay un mayor nivel de unidad en los movimientos sociales, aunque no tiene mucha incidencia en el plano electoral. Se está comprendiendo que va a haber una avanzada del capital en Haití. Hoy existen proyectos como la entrada del capital minero, la explotación de hidrocarburos, que en este nuevo escenario es cada vez más posible. Se genera una nueva etapa donde la invasión del territorio mediante la extranjerización de la tierra y los recursos se va a incrementar.

Por eso la solidaridad internacional tiene un rol importante, como lo tuvo en el momento en que Duvalier tuvo que dejar el país. Más aún cuando la presión de los movimientos contra la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah, por sus siglas en inglés) en cada país fueron haciendo que los ejércitos se retiren, como pasó con Argentina.

– ¿Cual es el principal eje en torno al que se organiza el campo popular?

– El eje que aglutina las luchas en Haití hoy en día es la lucha antiimperialista, especialmente por la salida de las tropas de la Minustah. También la lucha del pueblo por retomar el control del país.

Por ejemplo, en términos institucionales, hasta las elecciones están totalmente intervenidas, y eso quedó evidenciado en las últimas elecciones presidenciales. La participación del campesinado en las elecciones es casi nula porque el sistema -que no fue reformado después de las dictaduras- está armado para no incluirlos. Los centros de votación están localizados en zonas urbanas y hay lugares donde los campesinos sólo pueden movilizarse a pie.

Por eso, casi todos los actores sociales y políticos están demandando una modificación en el sistema electoral que permita que sea más transparente, con mayor participación del pueblo y que no esté intervenido por manos extranjeras. Si la ocupación militar, económica, política y humanitaria que existe sobre el país se termina y se permite que el pueblo se organice desde su autodeterminación, Haití puede salir de esa situación y las condiciones de vida del pueblo pueden mejorar.

– ¿Y en cuanto al resto de las problemáticas sociales que atraviesan al país?

– En términos de la estructura social, prima una burguesía importadora que afecta a la producción nacional y que es anti-campesina. Los obreros trabajan en zonas francas que tienen leyes laborales diferenciales que habilitan niveles de explotación inhumanos.

Otra cuestión es que la cultura es muy machista y existen muchas desigualdades entre hombres y mujeres. Las mujeres tienen menos acceso a la educación y a la salud y los casos de violaciones domésticas son muy frecuentes. Además, el acceso al crédito es lo más difícil para los campesinos, lo que imposibilita el acceso a la tenencia de la tierra.

Es importante destacar que desde los últimos 40 años se da un proceso de “ONGización” del país. Esto se intensificó más con el terremoto de 2010. Hoy tener una ONG en Haití se ha convertido en una actividad muy rentable.

– ¿Qué rol tienen las ONG en Haití?

– Distintas ONGs han hecho pie en el país para capturar fondos de la ayuda internacional. Por la inestabilidad política, el Estado no es priorizado como receptor de esos fondos. Entonces las ONG se han convertido también en un “segundo Estado”, y eso trajo como consecuencia un debilitamiento de los movimientos populares. Se encaminaron más hacia la búsqueda de proyectos vinculados con ONGs para garantizar algunas necesidades a corto plazo como en el tema alimentario, el cultivo, la salud, y con esto han dejado de lado la disputa de derechos con el Estado.

Las ONG además han tenido un rol de ocupación ideológica. Si caminas por Haití, es muy difícil que te encuentres con un campesino que no hable de desarrollo. Nos parece bien que se discuta ese concepto, aunque el problema es que siempre lo enfocan en un desarrollo teniendo en cuenta a Europa o Estados Unidos como referencia. No se tiene en cuenta que en Haití hay una cultura totalmente distinta, basada en elementos afrodescendientes.

Por otro lado, esta perspectiva del desarrollo implica la idea de subdesarrollo, cuyo origen es explicado desde los problemas de las comunidades. Con esto no sólo se desvincula a la política y a su lucha, sino que establece que la causa de la miseria de Haití está en su pueblo. Se olvidan de la lucha y de la historia de dominación y colonización tremendas que han existido y que existen sobre Haití.

– ¿Qué nos podrías de decir de la historia de colonización sobre Haití? ¿Cómo la podríamos resumir? 

– Haití fue una de las colonias más ricas de Francia, a expensas del trabajo esclavo (en Santo Domingo en 1790 existían cerca de 350 mil esclavos negros). Esa situación generó la única revolución de esclavos victoriosa en el mundo y la primera independencia de una nación en Latinoamérica. Eso de algún modo impulsó todo el proceso independentista en Latinoamérica. Y también es algo que nunca le perdonaron. Más tarde se firmó la “Deuda de la Independencia” y volvió el control de Francia. A partir de 1914, cuando EEUU asciende como potencia, compró esa deuda y empezó a tener un interés muy grande sobre Haití.

Estados Unidos intervino al menos tres veces de manera directa en Haití: en 1915, 1994 y 2004. Casi todos los gobiernos se dieron bajo tutela norteamericana. El caso más notable es el de la dictadura de la familia Duvalier, que entre padre e hijo gobernaron el país casi 30 años. Durante esos años se impuso un régimen paramilitar y violento, con masivas masacres de campesinos. En 1986 el país se dividió entre los seguidores de Jean-Bernarde Aristide, principalmente las fuerzas populares y democráticas, y los duvalieristas, que abogaban por reinstalar la violencia.

Todavía permanecen muchos elementos dictatoriales que se evidencian, por ejemplo, en las fuerzas represivas. Haití no tiene ejército, se lo diluyó para sacar componentes duvalieristas que habían en su estructura. Pero la policía nacional haitiana tiene el mismo rol de control y represión que antes. Incluso, hasta no hace mucho tiempo, eventualmente decapitaban ciudadanos, algo muy característico de la guardia paramilitar de Duvalier.

El reciente gobierno de Martelly, que finalizo el 6 de febrero de 2016, también tenía muchos elementos duvalieristas a su interior. Esto se demostró con los funerales de honor que le rindió a Jean Claude Duvalier -fallecido el 4 de octubre de 2014 y que nunca fue juzgado por los crímenes cometidos durante su régimen dictatorial-.

Miguel Ángel Escobar y Gonzalo Armúa

http://notas.org.ar/2016/08/28/franco-villalba-argentino-haiti-ong-segundo-estado/

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