HAITÍ-ELECCIONES: Del “músico” al “hombre-banana”: La perpetuidad del status quo

arton29705-75958Por Regroupement des Haïtiens de Montréal contre l’occupation d’Haïti (REHMONCO) , 14/02/17 – Jovenel Moïse finalmente llegó al poder, a pesar de una trayectoria tortuosa, marcada por el fraude, el boicot masivo de las elecciones y las acusaciones de lavado de dinero. El circo de presidentes ilegítimos por lo tanto continúa. Se ha convertido en un lugar común: desde la llegada al poder de Martelly, el Presidente-carnaval, símbolo de la decadencia de la política tradicional, se ha convertido en norma la subida al poder de cualquier individuo, por más mediocre y vil que sea, siempre y cuando sea leal al imperialismo. Hasta aquí hemos llegado.

Es por eso que el 7 de febrero de 2017 constituye para nuestro país una nueva etapa de decadencia en la dependencia y la dominación extranjera.

Los ideales de 1986 parecen muy lejos. Durante las últimas tres décadas de la historia, se han hecho necesarios masacres, el asesinato sistemático de nuestra soberanía económica y política, para reducir el país al estado en que ahora se encuentra. En ausencia de un Estado nacional y soberana, es el pueblo, sólo, que sigue resistiéndose a la aniquilación total de la nación.

Y esto comenzó, sobre todo, desde el golpe de 1991.

Desde el regreso de Jean Bertrand Aristide del exilio en 1994, bajo la protección de los Marines, a Martelly, la política neoliberal de transformación de nuestros bienes naturales y nuestro trabajo al servicio de los intereses de las empresas multinacionales se respeta a raja tabla.

Entre estos “líderes” del Estado que se han sucedido durante este periodo, ninguno siquiera ha intentado cuestionar esta política antinacional neoliberal.

Todos se esforzaron para vender la idea de que las zonas francas son la única manera de luchar contra el desempleo, aunque sólo ofrecen una miseria.

Todos ellos se centraron en el turismo como motor de desarrollo, incluso si el dinero traído por el turismo es absorbido por los hoteles pertenecientes a empresas multinacionales o a una clase dirigente que no paga impuesto alguno ni tampoco contribuye a cualquier desarrollo estructural en el pais.

Todos han planteado la agroindustria como el camino a seguir para aumentar las exportaciones, incluso si el dinero generado por este sector es depositado en paraísos fiscales y por lo tanto no tiene impacto real en la economía nacional, e incluso si consiste en expulsar a la fuerza a los pequeños propietarios y agricultores.

Todos han procedido, bajo el pretexto de la falta de rentabilidad, a liquidar y a privatizar las industrias estatales, aunque esto ha provocado un aumento exponencial del desempleo y el empobrecimiento de la economía nacional.

El nuevo presidente de Tèt Kale, Jovenel Moïse, el “hombre-banana”, sigue el rastro de su tutor, Michel Martelly, el “músico” desenfrenado, que ha hecho de todo durante su mandato, para abrir el país al saqueo sistemático de sus bienes y recursos.

En su discurso, el “hombre-banana” se inscribe claramente en la línea de continuidad de sus predecesores. Su toma del poder es sintomática de una crisis sistémica que se manifiesta tanto a nivel económico como político y social: ya no es posible llevar a cabo elecciones creíbles para establecer un gobierno. Los dirigentes son elegidos abiertamente con antelación, después se realizan elecciones fraudulentas para dar una apariencia de legitimidad al poder.

Esta forma de reproducir el poder está en el fondo de la crisis: no hay nada seguro, la violencia se convierte cada vez más en la forma predilecta para mantener el status quo.

Hoy en día, con las tendencias néofascisantes de la administración de Donald Trump, es de esperar que la embajada de Estados Unidos se hace cargo directamente del gobierno del Estado de Haití, que el nuevo embajador se convertirá en el gobernador general del “Estado colonial “de Haití. Esta puede ser la mejor manera de asegurar la continuidad de la dominación extranjera del país.

También es en este sentido que “hombre banana” es, sin duda, el más perfecto de los lacayos locales, decidido a continuar entregando el país para el saqueo de sus recursos y la explotación sin piedad de las obreras y obreros.

Más allá de los personajes de Sweet Micky y del “hombre-banana”, marionetas- malabaristas cuya presencia en el escenario político sirve para desviar la atención de los problemas reales del país, refuerza claramente la dominación sistemática del Estado haitiano, de sus instituciones, y la tendencia a convertir este Estado en última instancia, en un Estado colonial.

El neocolonialismo se enfrenta a una grave crisis en el país y en todos los países dominados.

Ya no se trata de reformar el sistema. La podredumbre está en su apogeo.

Ahora hace falta pensar el país por nosotros mismos y para nosotros mismos.

En la historia de los pueblos, la alternativa se construye en la lucha. Es para nosotros, fuerzas progresistas, militantes consecuentes y organizaciones populares, de seguir luchando contra la ocupación del país, en contra de las reformas enlatadas, contra el nuevo colonialismo que está claramente en el horizonte.

http://www.pressegauche.org/spip.php?article29705

Traducción del francés Diálogo 2000-JS Argentina, por https://haitinominustah.info

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