Inestabilidad política y desafíos para el movimiento popular en Haití

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Protesta en la capital de Haiti
Foto: Dieu Nalio Chery/AP Photo

Puerto Príncipe, 29/04/2019 –

En esta nota, el Prof. Camille Chalmers presenta un breve informe sobre la situación actual en Haiti, que sigue muy explosiva con el gobierno de Jovenel Moïse, que no puede gobernar, y un divorcio total entre las instituciones estatales y la población.

 

El presidente, Jovenel Moïse, sigue aplicando políticas neoliberales agresivas, según se confirmó en un acuerdo firmado con el FMI recientemente, en febrero de 2019, para la obtención de un crédito de 229 millones de dólares para 3 años. Entre otras decisiones recientes, está la de privatizar el sector energético incluyendo el suministro de combustibles luego de la finalización del acuerdo Petrocaribe.

Esta privatización es, por cierto, un retroceso grave que tendrá gravísimas consecuencias. El acuerdo con el FMI fue firmado inmediatamente después del voto de Haiti contra la revolución bolivariana en la OEA. El voto contra Nicolás Maduro y el reconocimiento del “gobierno” titere e ilegal de Juan Guaidó también se encuentran entre los motivos que llevaron a una indignación general por parte de la población. Asimismo, el presupuesto gubernamental que profundiza las mismas tendencias de ajuste fiscal, es considerado antipopular.

Coordinado por el Departamento de Estado, el gobierno vendió al Qatar la deuda de 4,2 mil millones de dólares que Haití tenía con el gobierno venezolano. Se sospecha que el gobierno de Qatar estaría desembolsando, con esta operación, un volumen de plata importante a Juan Guaidó y que a cambio, obtuviera promesas no muy claras de parte del gobierno de Haití para el control de algunos recursos estratégicos.

Además, Estados Unidos está utilizando el Gobierno de Jovenel Moïse como caballo de Troya para romper el CARICOM (Comunidad y Mercado Común del Caribe, que reúne 15 países y 5 territorios asociados) e intensificar el proceso de recolonización de las islas del Caribe con el objetivo estratégico de destruir la revolución cubana y tomar el control de los inmensos recursos estratégicos del Gran caribe.

Desde hace algunas semanas la situación del país se volvió muy tensa con una actividad permanente de pandillas en los barrios populares y un foco de rebeldía instalado por el jefe – Arnel Joseph – de una de estas pandillas, con un ataque armado al cuartel de la comuna llamada Petite Rivière en la región de Artibonite. La actividad de las pandillas está asociada con episodios de masacres en los principales barrios populares de la capital (La Saline, Cité Solèy, Canaan, Gran Ravin… etc).

Actualmente, el presidente trata de obtener la aprobación de un nuevo primer ministro, Jean Michel Lapin, totalmente controlado por su partido, el PHTK, e intenta convencer, con el apoyo decidido del imperialismo yankee, a sectores de la social democracia de participar a este gobierno.

En el campo popular

En el campo popular, estamos construyendo una nueva coalición de fuerzas de izquierda que agrupa a 6 organizaciones políticas: GRML, AKAO, KONTRAPEPLA, RASIN Kan Pèp La, Ayiti Djanm y BOURAD. Desde febrero hemos realizado 13 encuentros con un proceso positivo de acercamiento – todavia frágil – pero que inspira mucha esperanza de avanzar en la construcción de un frente unitario de fuerzas de izquierda que es el único camino para cambiar la correlación de fuerzas en nuestro terreno político. Hemos publicado 2 pronunciamientos sobre la crisis que recibieron una buena acogida en la opinion pública.

A nivel táctico estamos iniciando conversaciones con otros sectores políticos para frenar el proceso de negociación en el contexto de la formación de un nuevo gobierno. Queremos mantener la reivindicación fundamental de los sectores populares de la renuncia del presidente y la disolución del Parlamento. Es vital obtener esto y avanzar hacia la formación de un gobierno de transición. Pensamos que fuerzas políticas de centro derecha y social demócrata (como OPL, Fusion, MOKRENA, Ayisyen pou Ayiti, Verite, Veye yo, Tèt ansanm, MOPOD, Fanmi Lavalas y Pitit Desalin) estarían de acuerdo con este objetivo.

En este momento, consideramos que algunos puntos son fundamentales para las fuerzas populares y la recuperación de la democracia en Haití.

El primer de ellos es poner fin al monopolio de todas las estructuras del poder estatal que ejerce el clan de extrema derecha alrededor del partido PHTK y sus aliados, comandados por los Estados Unidos.

El segundo es impedir que las próximas elecciones abren espacio para la restauración de un “neo-duvalierismo”, através del hijo del exdictador Jean Claude Duvaliver, Nicolás Duvalier.  Este ya inició una agresiva campaña electoral, con el mismo apoyo y estrategias que escogieron otros candidatos de la extrema derecha en países como Brasil y España, entre otros.

En tercer lugar, impedir que el actual Parlamento, que es totalmente controlado por el imperialismo y el clan PHTK, adopte reformas en el texto de la Constitución lo que significaría la destrucción de todas las conquistas democráticas de los últimos 30 años.

En el cuarto lugar, durante el periodo de transición debemos cambiar radicalmente el sistema electoral, que está bajo el control del imperialismo, el PHTK,  algunas familias de la oligarquía y los traficantes de drogas. Estos sectores están preparando para cerrar el juego electoral a beneficio exclusivo de ellos, a fin de mantener un control total de la vida política del país durante los próximos 40 años.

Finalmente, precisa frenar el proceso de desalojo y acaparamiento de tierras ocupadas históricamente por la economía campesina. Este proceso busca transferir esos territorios a empresas transnacionales y grandes empresas haitianas. Estas transferencias se están haciendo para consolidar diversos sectores, como las zonas francas de exportación de productos textiles al mercado estadunidense, la explotación de recursos minero-metálicos, el turismo comercial y la agro-industria exportadora.

Creemos que, en la coyuntura actual, es posible construir una amplia alianza puntual para frenar los planos de los grupos dominantes en Haïtí.

– Camille Chalmers es economista, professor y director ejecutivo de la Plataforma Haitiana de Incidencia para un Desarrollo Alternativo (Papda), integrante de la red Jubileo Sur/Américas.

Edição: Rodrigo Chagas | Versão para o português: Luiza Mançano

https://www.brasildefato.com.br/2019/04/29/artigo-or-instabilidade-politica-e-desafios-para-os-movimentos-populares-no-haiti/

Traducción del portugués Diálogo 2000, por https://haitinominustah.info

 

 

 

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