Haití-Crisis: Una red de organizaciones en Europa pide a la Unión Europea que “escuche la ira legítima” de los haitianos

dsh-protestas-haiti1Comunicado de la Coordinación Europa-Haití (CdE-H) a la prensa y a las autoridades europeas*. Documento presentado a AlterPresse el 17 de octubre de 2019

Haití está sumergido en una crisis sin precedentes

El 4 de octubre, el COEH (Coordination Europe Haïti[1]), durante su Asamblea General, ha escuchado a los representantes de la sociedad civil haitiana sobre la situación cada vez más insostenible de su país. El COEH quiere ser la voz de los haitianos en la Unión Europea y sus Estados miembros. En este contexto, nos gustaría ofrecerles una breve visión general de la situación actual.

Desde hace más de un mes, Haití se enfrenta a una situación de “país bloqueado”, a una parálisis casi general de la vida económica y social: cierre de escuelas, falta de acceso al agua potable, hospitales de lento movimiento, escasez de combustible, agricultores sin medios de transporte para transportar sus productos, comercio paralizado, personas que no pueden ir a trabajar. Los grupos más pobres son las mayores víctimas de esta situación. El país está inmerso en una crisis sin precedentes en la que se violan a diario los derechos humanos de los ciudadanos. Esta crisis ha comenzado desde los disturbios de julio de 2018 tras el intento fallido de aumentar los precios del combustible y las revelaciones del escándalo de corrupción de los fondos de PetroCaribe……

La población haitiana y las organizaciones de la sociedad civil señalan la mala gobernanza del actual gobierno. Las movilizaciones están intensificándose contra un gobierno atrapado en escándalos de corrupción y que protege a bandas criminales armadas  que cuentan con el apoyo de figuras políticas cercanas al gobierno en el poder. La implicación de los representantes políticos en la preparación de la masacre de La Saline a mediados de noviembre de 2018, pocos días antes de una gran movilización, atestigua la atmósfera de terror y los numerosos intereses en juego. La población haitiana, que ya se encuentra en grandes dificultades debido al aumento del costo de la vida y a una economía de media asta, es la primera víctima del bloqueo del país y demuestra su valor y determinación en este sentido.

Otros sectores del país, como la Conferencia Episcopal, la Conferencia de Religiosos, el sector empresarial, profesores y autores haitianos, están manifestando su opinión para juzgar la situación como insostenible y pedir al Presidente que asuma sus responsabilidades y entregue su mandato. La revuelta se ha intensificado en las últimas semanas, con manifestaciones masivas el viernes 27 de septiembre, el viernes 4 y el viernes 11 de octubre. Los manifestantes dicen que quieren continuar hasta que el presidente renuncie.

En los últimos meses, Haití se ha convertido en un país sin gobierno. Tras la dimisión forzada del Primer Ministro Céant a finales de marzo, el Presidente Jovenel Moïse no pudo conseguir que un nuevo Primer Ministro fuera aceptado por el Parlamento.

Las sumas indecentes que se mencionan en los casos de corrupción que han asolado el país en los últimos años sólo han servido para aumentar la ira de una población que vive en una pobreza cada vez mayor. La publicación por parte del Tribunal de Cuentas de un informe sobre el caso Petrocaribe demostró una malversación masiva, sistémica y orquestada de una parte significativa de los 4.200 millones de dólares generados por este fondo[2] entre 2008 y 2018. Este escándalo ha dado lugar a que el movimiento Petrochallenger pida claridad sobre el uso de estos fondos y que se haga justicia y que se inicie un juicio contra los responsables del despilfarro de los fondos.

La comunidad internacional, por su parte, lleva meses insistiendo en un diálogo entre las partes. A pesar de los intentos fallidos de diálogo, las organizaciones en cuestión deploran los intentos del gobierno en el poder de recuperar y silenciar las demandas populares.

Se han hecho muchas promesas y después de dos años en la presidencia, se ha logrado muy poco en vista de la urgencia de la situación en Haití. La confianza popular en este gobierno se ha agotado. A fin de año, terminan los mandatos de los diputados y de dos tercios de los senadores. Esto permitirá entonces que el Presidente gobierne por decreto. Según la Constitución, las elecciones deberían haberse celebrado en octubre-noviembre de 2019. Pero la ley electoral, que ha estado sobre la mesa del parlamento durante más de un año, no ha sido discutida ni aprobada. Durante los últimos dos años, el gobierno ha estado operando sin un presupuesto aprobado por el parlamento.

Nuestros interlocutores en Haití están sorprendidos por el silencio en Europa

Se preguntan por qué la comunidad internacional y especialmente el Grupo Core[3] siguen apoyando al Presidente, a pesar de las numerosas violaciones de los derechos humanos y del incalculable número de muertos y heridos desde el comienzo de las movilizaciones. La indiferencia de la comunidad internacional, los medios de comunicación y la opinión pública occidental plantea muchos interrogantes.

Aunque las distintas corrientes de la sociedad civil y de la oposición siguen teniendo dificultades para encontrar una base común en todos los puntos, están de acuerdo en una serie de demandas: la dimisión, si es posible voluntaria, del Presidente; el establecimiento de un proceso de transición y diálogo hacia el cambio para un sistema de gobernanza democrático, transparente y libre de corrupción; el fin de la impunidad de los culpables de corrupción; y algunos añaden: el establecimiento de un plan de emergencia para hacer frente a la inminente crisis humanitaria.

El COEH tiene el deber de transmitir el mensaje de nuestros socios haitianos, para quienes ya no es posible poner fin a la crisis sin la renuncia del Presidente, el establecimiento de un gobierno de transición y la celebración de una conferencia nacional para una reforma profunda del Estado y la creación de las condiciones necesarias para unas elecciones transparentes y abiertas.

Por su parte, el COEH insta a las instituciones de la UE y a sus Estados miembros a que presten verdadera atención a la ira legítima de la población haitiana y a que no permanezcan indiferentes ante la amenaza de una crisis humanitaria en llamas. La UE debe abrir el diálogo con la sociedad civil y apoyarla en el desarrollo de una hoja de ruta y un proceso de diálogo con las partes interesadas y contribuir al establecimiento de un sistema de gobernanza transparente y libre de corrupción y de un Estado de Derecho que sea finalmente capaz de satisfacer las necesidades de dignidad del pueblo haitiano.

Bruselas, 15 de octubre de 2019

Barbara Küpper

Coordinadora del CoEH

 

Greet Schaumans y Claude Mormont

Miembros del Comité Directivo del CoEH

 

*La Coordinación Europa-Haití (CoE-H) es una red de organizaciones no gubernamentales que trabajan en Haití desde 8 países europeos.

https://www.alterpresse.org/spip.php?article24858#.Xa3IJxOV2UA.gmail

Traducción del francés M. Acosta, para haitinominustah.info

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