Entrevista a Henry Boisrolin Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina

10/7/21, Escrito por Oscar Rotundo – ¿Quién era Jovenel Moïse ?, su trayectoria político institucional, la crisis política y la relación con el gobierno norteamericano ¿Qué ocurrió con el proyecto de PETROCARIBE? La historia de rebeldía del pueblo haitiano y las perspectivas de conformación de una alternativa popular ante esta nueva arremetida de la derecha y las fuerzas imperiales de Europa y Norteamérica.

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La Gran Transición: Haití frente al sistema imperialista


23 de mayo de 2021 – Camille Chalmers y Chantal Ismé con Pierre Beaudet

1804, los esclavos africanos estaban sacudiendo al mundo entero. Su levantamiento masivo, en condiciones de increíble adversidad, conduciría a la primera república al sur del Río Grande. Los colonialistas franceses, ingleses, españoles y estadounidenses estaban aterrorizados. En ese momento, la “perla de las Indias Occidentales”, como todo el Caribe, ocupaba un lugar central en el proceso de acumulación capitalista.

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La deuda que tenemos los pueblos del mundo con Haití

A continuación, reproducimos la intervención que preparó Robert Sae, de Martinica, para la II Conferencia Internacional virtual de Solidaridad con Haití. Por problemas técnicos, no se pudo difundir en directo.

Nos sentimos honrados de poder manifestar nuestra solidaridad con el pueblo haitiano a través de esta videoconferencia, porque estamos profundamente convencidos de que todos los pueblos del mundo tienen una deuda con Haití, no sólo porque fue el primer país que dio origen a una República Negra, sino especialmente porque la Revolución Haitiana de 1804 fue la primera portadora de un humanismo consecuente y verdaderamente universalista.

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Protestas y desesperación en Haití: la crisis que no cesa

Haití se encuentra de nuevo sumido en una profunda crisis. Las protestas contra el presidente Jovenel Moïse llevan una semana. ¿Por qué fracasan los programas de ayuda en el país más pobre de América Latina?

Weltspiegel 11.02.2021 | Haiti Port-au-Prince | Proteste, Journalistin

Barricadas en llamas, violencia, y un mandatario aferrado a su sillón: el presidente de Haití, Jovenel Moïse, no parece impresionado por las protestas y las demandas de dimisión de las últimas semanas. Puede contar con el apoyo de la nueva administración estadounidense y de la Organización de Estados Americanos (OEA).

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Haití: por 200 años, objeto del odio y la rapiña de las potencias

Diario UChile / Sergio Rodríguez Gelfenstein | Miércoles 3 de febrero 2021 – Los movimientos independentistas en Haití comenzaron en 1790 combinados con insurrecciones de esclavos y levantamientos de mulatos que se hacían eco de la revolución francesa victoriosa un año antes en la metrópoli. El acoso de las monarquías europeas a la revolución triunfante en París fue replicado en las colonias, territorios ansiados por las casas reinantes del Viejo Continente.

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La memoria perdida de la revolución haitiana

“Estrategia” (1994) por Jacob Lawrence. Fuente: https://www.culturetype.com

Por Eduardo Grüner, 27 de enero de 2021 – La revolución haitiana fue la primera en declarar la independencia en toda Latinoamérica pero también fue la más radical en términos sociales y políticos en tanto fueron las clases más explotadas, los esclavos negros, quienes la protagonizaron, expulsando al poder colonial y fundando una nueva nación sobre la base de una transformación profunda de las relaciones de producción. Tal vez por esas singularidades, analiza Grüner, el capitalismo mundial parece haberse querido tomar una violentísima venganza contra Haití y la cultura dominante ha procurado borrar su historia, que, sin embargo, sigue viva en todos los géneros de la cultura crítica y resistente.

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Volvió el silencio en el olvidado Haití

Tras 10 años del terremoto que azotó el país, hay muchas dudas sobre lo que pasó con los fondos destinados a una reconstrucción que continua pendiente

Haití requiere con urgencia el comprimiso de todos nosotros, para que sus niños, niñas y adolescentes puedan tener un desarrollo pleno, ausente de violencia y miseria.
Haití requiere con urgencia el comprimiso de todos nosotros, para que sus niños, niñas y adolescentes puedan tener un desarrollo pleno, ausente de violencia y miseria. AMÉRICA SOLIDARIA HAITÍ

Pasaron dos semanas y volvió el olvido sobre un pueblo catalogado por el presidente de EE UU como un “hoyo de mierda”. Aún 10 años después de la tragedia del terremoto de Haití del 2010, miles de personas siguen alojadas en barracas. En Puerto Príncipe, la gestión de los espacios habitados y habitables sigue sin estar normalizados por un gobierno completamente ausente.

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Esta semana la inestabilidad y las protestas han detenido nuevamente al país. Recientemente, el periodista Jacobo García hacía un crudo análisis y nos recordaba las palabras de algunos expertos como Edmond Mullet (ONU) y de Ricardo Seitenfuns (OEA). ¿Pero le importa realmente Haití a alguien? ¿Le preocupa y ocupa a la ONU y a la OEA? La primera se encuentra sin capacidad ni voluntad para dar continuidad a un apoyo de desarrollo integral de largo aliento que se requiere. La segunda vive hace tiempo centrada en la agenda política de su secretario general donde Haití no existe (al parecer comparte los dichos de Donald Trump).

El caos en la construcción de algunos barrios llegó a colorearse, como Jalousie en Petion Ville, en vez de regularse para hacer de las viviendas espacios dignos con servicios adecuados. Es cierto, quedaron más bonitos, pero no dignos. Se ven folclóricos, pero muchas de esas casas continúan en condiciones inhumanas. ¿Importará esto a quienes hoy llegan y colaboran allí?

El terremoto dejó otra huella que reconfiguró las ciudades de Haití. Es el caso de lo sucedido con Canaán, Corail y Onavil, barrios de la periferia de Puerto Príncipe, que surgieron tras el desastre que obligó a un millón y medio de personas a desplazarse. Viven en ellos cientos de miles de personas que llegaron en medio de la emergencia y que hoy, 10 años después, no cuentan con agua, corriente eléctrica, caminos asfaltados, centros de salud, ni colegios para todos los niños que ahora nacen allá. Los nuevos espacios sin servicios ni seguridad son donde el Estado está ausente y las pandillas han instalado ya su violento gobierno.

Mucho se está leyendo estos días sobre la situación de Haití. Muchas críticas a un gobierno incapaz, muchas dudas sobre la eficacia de la ayuda de las organizaciones internacionales, organismos de las Naciones Unidas y de los gobiernos amigos que en 10 años no han sido capaces de lograr los resultados que debieran haberse dado con los millones y millones de dólares invertidos en la reconstrucción. ¿Por qué?

Haití heredó una enorme deuda por haber sido la primera república independiente del colonialismo europeo, una deuda que ha marcado el curso de su historia. El precio del reconocimiento diplomático la independencia significó una indemnización de 150 millones de francos (17.000 millones de euros a nuestros días) y un arancel del 50% de reducción a las importaciones francesas. Una deuda que se terminó de pagar luego de 122 años, en 1947.

El caos en la construcción de algunos barrios llegó a colorearse, como Jalousie en Petion Ville. Si bien quedaron más bonitos, más folclóricos, no son más dignos.

El caos en la construcción de algunos barrios llegó a colorearse, como Jalousie en Petion Ville. Si bien quedaron más bonitos, más folclóricos, no son más dignos. LËA-KIM CHÂTEAUNEUF FLICKR

Desde entonces, Haití ha sufrido ocupaciones de EE UU, golpes de Estado, una dictadura de más de 30 años, acuerdos comerciales internacionales que beneficiaban la eliminación de las reservas de los países de origen y acabó con su sector productivo, políticos corruptos… En Haití han ocurrido y ocurren, además de las naturales, un sinfín de catástrofes provocadas por la mano humana, no solo interna sino también externa. Hoy en Haití se disimula una política injerencista a través de la ayuda internacional que fomenta su dependencia y que no cumple con su compromiso de desarrollo, autodeterminación y justicia.

Es conocido de forma general que cuando se trata de las inversiones en ayuda humanitaria es el mismo país que concede los apoyos. Además, que una parte importante de las ayudas se quedan en las marañas administrativas, no llegando nunca a la isla. Otros gobiernos u organizaciones, más hipócritas, nunca colaboraron en lo que prometieron y luego usaron pretextos baratos para deshacer lo prometido. A veces de forma escandalosa se publica una noticia respecto a ello que en breve se esfuma como un fuego artificial.

¿Cómo confiar en los instrumentos de los organismos internacionales que son capaces de conceder validez a unas elecciones presidenciales que unas semanas más tarde se declaran nulas por fraude? Incluso con la llegada de observadores oficiales de cada rincón del planeta. Todo esto es muy dudoso y sucedió en Haití hace cinco años, pero ahora sucede en otros países de América Latina con colores políticos diversos (como Nicaragua y Honduras).

Lo que pasa en Haití es responsabilidad no solo de los propios haitianos. Es tan flagrante el hecho de la dependencia en la que el resto de países les hemos sumido, que la responsabilidad es también de todos y cada uno de nosotros. Y en nosotros está cambiar el rumbo de esta pobreza, miseria y vulnerabilidad que sufre la mayor parte de la población de Haití, sobre todo de sus niños y adolescentes que en justicia merecen un desarrollo pleno, ausente de violencia y miseria. Esto requiere la urgencia de un compromiso a largo plazo, de una proximidad con el pueblo haitiano permanente, de una co-construcción paciente y transparente y de una profunda preocupación por la dignidad de las personas que lo habitan, sin humillarnos ni denostarlos más.

Benito Baranda es director de América Solidaria y Olga Regueira es directora ejecutiva de América Solidaria Haití

https://elpais.com/elpais/2020/02/09/3500_millones/1581263325_610540.html