Naciones Unidas : El Binuh dice que se preocupa por los derechos de las víctimas y los niños nacidos de la explotación y el abuso sexuales en Haití.

logoP-au-P, 10 de febrero de 2020 [AlterPresse] — “La explotación y el abuso sexuales por parte del personal de las Naciones Unidas son inaceptables y estamos plenamente comprometidos con la política de tolerancia cero del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.” Sigue leyendo

Volvió el silencio en el olvidado Haití

Tras 10 años del terremoto que azotó el país, hay muchas dudas sobre lo que pasó con los fondos destinados a una reconstrucción que continua pendiente

Haití requiere con urgencia el comprimiso de todos nosotros, para que sus niños, niñas y adolescentes puedan tener un desarrollo pleno, ausente de violencia y miseria.
Haití requiere con urgencia el comprimiso de todos nosotros, para que sus niños, niñas y adolescentes puedan tener un desarrollo pleno, ausente de violencia y miseria. AMÉRICA SOLIDARIA HAITÍ

Pasaron dos semanas y volvió el olvido sobre un pueblo catalogado por el presidente de EE UU como un “hoyo de mierda”. Aún 10 años después de la tragedia del terremoto de Haití del 2010, miles de personas siguen alojadas en barracas. En Puerto Príncipe, la gestión de los espacios habitados y habitables sigue sin estar normalizados por un gobierno completamente ausente.

MÁS INFORMACIÓN

Esta semana la inestabilidad y las protestas han detenido nuevamente al país. Recientemente, el periodista Jacobo García hacía un crudo análisis y nos recordaba las palabras de algunos expertos como Edmond Mullet (ONU) y de Ricardo Seitenfuns (OEA). ¿Pero le importa realmente Haití a alguien? ¿Le preocupa y ocupa a la ONU y a la OEA? La primera se encuentra sin capacidad ni voluntad para dar continuidad a un apoyo de desarrollo integral de largo aliento que se requiere. La segunda vive hace tiempo centrada en la agenda política de su secretario general donde Haití no existe (al parecer comparte los dichos de Donald Trump).

El caos en la construcción de algunos barrios llegó a colorearse, como Jalousie en Petion Ville, en vez de regularse para hacer de las viviendas espacios dignos con servicios adecuados. Es cierto, quedaron más bonitos, pero no dignos. Se ven folclóricos, pero muchas de esas casas continúan en condiciones inhumanas. ¿Importará esto a quienes hoy llegan y colaboran allí?

El terremoto dejó otra huella que reconfiguró las ciudades de Haití. Es el caso de lo sucedido con Canaán, Corail y Onavil, barrios de la periferia de Puerto Príncipe, que surgieron tras el desastre que obligó a un millón y medio de personas a desplazarse. Viven en ellos cientos de miles de personas que llegaron en medio de la emergencia y que hoy, 10 años después, no cuentan con agua, corriente eléctrica, caminos asfaltados, centros de salud, ni colegios para todos los niños que ahora nacen allá. Los nuevos espacios sin servicios ni seguridad son donde el Estado está ausente y las pandillas han instalado ya su violento gobierno.

Mucho se está leyendo estos días sobre la situación de Haití. Muchas críticas a un gobierno incapaz, muchas dudas sobre la eficacia de la ayuda de las organizaciones internacionales, organismos de las Naciones Unidas y de los gobiernos amigos que en 10 años no han sido capaces de lograr los resultados que debieran haberse dado con los millones y millones de dólares invertidos en la reconstrucción. ¿Por qué?

Haití heredó una enorme deuda por haber sido la primera república independiente del colonialismo europeo, una deuda que ha marcado el curso de su historia. El precio del reconocimiento diplomático la independencia significó una indemnización de 150 millones de francos (17.000 millones de euros a nuestros días) y un arancel del 50% de reducción a las importaciones francesas. Una deuda que se terminó de pagar luego de 122 años, en 1947.

El caos en la construcción de algunos barrios llegó a colorearse, como Jalousie en Petion Ville. Si bien quedaron más bonitos, más folclóricos, no son más dignos.

El caos en la construcción de algunos barrios llegó a colorearse, como Jalousie en Petion Ville. Si bien quedaron más bonitos, más folclóricos, no son más dignos. LËA-KIM CHÂTEAUNEUF FLICKR

Desde entonces, Haití ha sufrido ocupaciones de EE UU, golpes de Estado, una dictadura de más de 30 años, acuerdos comerciales internacionales que beneficiaban la eliminación de las reservas de los países de origen y acabó con su sector productivo, políticos corruptos… En Haití han ocurrido y ocurren, además de las naturales, un sinfín de catástrofes provocadas por la mano humana, no solo interna sino también externa. Hoy en Haití se disimula una política injerencista a través de la ayuda internacional que fomenta su dependencia y que no cumple con su compromiso de desarrollo, autodeterminación y justicia.

Es conocido de forma general que cuando se trata de las inversiones en ayuda humanitaria es el mismo país que concede los apoyos. Además, que una parte importante de las ayudas se quedan en las marañas administrativas, no llegando nunca a la isla. Otros gobiernos u organizaciones, más hipócritas, nunca colaboraron en lo que prometieron y luego usaron pretextos baratos para deshacer lo prometido. A veces de forma escandalosa se publica una noticia respecto a ello que en breve se esfuma como un fuego artificial.

¿Cómo confiar en los instrumentos de los organismos internacionales que son capaces de conceder validez a unas elecciones presidenciales que unas semanas más tarde se declaran nulas por fraude? Incluso con la llegada de observadores oficiales de cada rincón del planeta. Todo esto es muy dudoso y sucedió en Haití hace cinco años, pero ahora sucede en otros países de América Latina con colores políticos diversos (como Nicaragua y Honduras).

Lo que pasa en Haití es responsabilidad no solo de los propios haitianos. Es tan flagrante el hecho de la dependencia en la que el resto de países les hemos sumido, que la responsabilidad es también de todos y cada uno de nosotros. Y en nosotros está cambiar el rumbo de esta pobreza, miseria y vulnerabilidad que sufre la mayor parte de la población de Haití, sobre todo de sus niños y adolescentes que en justicia merecen un desarrollo pleno, ausente de violencia y miseria. Esto requiere la urgencia de un compromiso a largo plazo, de una proximidad con el pueblo haitiano permanente, de una co-construcción paciente y transparente y de una profunda preocupación por la dignidad de las personas que lo habitan, sin humillarnos ni denostarlos más.

Benito Baranda es director de América Solidaria y Olga Regueira es directora ejecutiva de América Solidaria Haití

https://elpais.com/elpais/2020/02/09/3500_millones/1581263325_610540.html

Libro explica cómo epidemia del cólera mató miles de personas haitianas y cientos de dominicanas

 

ElCaribe, La Fundación Juan Bosch puso a circular la obra “La ONU y el cólera en Haití”, escrita por el Ricardo Seitenfus.  El libro denuncia y explica con fundamentos científicos, técnicos y del Derecho, cómo ocurrió la epidemia que, oficialmente, mató alrededor de 10 mil haitianos (algunos expertos estiman en más de 50 mil las muertes) y casi 500 dominicanos. Asimismo analiza cómo la ONU y las instituciones internacionales han impedido que exista justicia y reparación, al tiempo que muestra las graves distorsiones que estas instituciones tienen, el funcionamiento de las llamadas Operaciones de Paz, y el papel que han desempeñado en el vecino país. Sigue leyendo

Chile: Baja asistencia de diputados hace caer la idea de una comisión investigadora por abusos sexuales en Haití

Luego de una investigación que destapó los graves hechos ocurridos en ese país, el diputado Jaime Naranjo propuso que la Cámara llevara adelante las indagaciones pertinentes para determinar responsabilidades en el Ejército de Chile.

Diario UChile,   Martes 7 de enero 2020  

2011-08-12T134640Z_883581530_GM1E78C1OME01_RTRMADP_3_HAITI_0

Uruguay – Haití. Encubrimiento y responsabilidad

Un patrón de conducta habitual de las fuerzas armadas uruguayas

topashaiti_marcellocasaljr_abr
Por Coordinadora por el retiro de las tropas de Haití
Una investigación independiente en Haití que cobra hoy alta difusión internacional por lo escandaloso de los hechos, muestra que la ocupación militar de la ONU llamada «misión de paz» ha incluido durante más de una década numerosas violaciones sexuales de sus efectivos sobre la población, abandonando además los hijos que resultaron, conocidos en Haití como «Petit minustahs». Sigue leyendo

Opinión: El legado manchado de la ONU en Haití

Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la agencia dejaron un rastro de cólera y de niños sin padre en el país más pobre del hemisferio occidental.

Por el Consejo Editorial* del New York Times, 23 de diciembre de 2019

merlin_32882527_30d5bc83-0ea6-415e-8869-f59be2324e91-superjumbo

Un miembro de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas hizo guardia en 2010 mientras residentes de Cité Soleil, en Haití, hicieron cola para recibir alimentos y suministros después de haber sido desplazado por un terremoto.Crédito…Damon Winter/The New York Times

Vinieron a traer la paz; se marcharon 13 años después dejando atrás enfermedades y cientos de niños nacidos de mujeres y niñas empobrecidas. Todavía se está calculando el daño total causado por estos hombres, miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en Haití. Sigue leyendo