Socioprofesionales progresistas haitianos-as denuncian “apoyo electoral” de la ONU

Haití Libre y Soberana

GRUPO DE REFLEXIÓN – FPSPA – HAITÍ: ¡ALERTA A LA OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL!

¡LAS NACIONES UNIDAS APOYAN A UNA DICTADURA QUE PLANEA MASACRES Y CRÍMENES MASIVOS EN HAITÍ!

Puerto Príncipe, miércoles 3 de febrero de 2021

 Los firmantes de esta carta, Socioprofesionales Progresistas Haitianos-nas, hemos conocido con asombro, consternación y preocupación la firma de un documento de proyecto entre la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) y el actual Gobierno haitiano para apoyar el “proceso electoral en Haití”.

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El Partido RASIN Kan Pèp la denuncia injerencia de la ONU y la OEA

Denuncia el comportamiento intervencionista y colonialista de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Estados Americanos (OEA) ante la crisis Haitiana.

Por Marc- Arthur Fils-Aimé y Camille Chalmers*

El Partido RASIN Kan Pèp La tomó conocimiento que la ONU envió un representante para apoyar a la comisión formada por Jovenel Moïse para redactar una nueva Constitución para el país, la OEA a su vez tiene también un representante que está trabajando con este Consejo Electoral rechazado. Nosotros del Partido RASIN Kan Pèp La denunciamos y echamos a esta maniobra en la basura de la historia de Haití. No hay ninguna ley, ninguna convención internacional que otorgue a esas instituciones el derecho de inmiscuirse en los asuntos internos del país. Esta práctica es la expresión de una visión intervencionista y colonialista, y así como el desprecio que tienen hacia el pueblo haitiano. No aceptamos la repetición de la experiencia de la Constitución de 1918 que el gobierno norteamericano había impuesto y que provocó que el país se encuentre bajo ese sistema de dominación/ocupación que sigue hasta nuestros días. Esta decisión que estas dos instituciones tomaron hoy, es una manera que la ONU y la OEA adoptaron para tirar más combustible sobre el fuego ya encendido en el país y de esta forma justificar una cuarta ocupación militar del país de Dessalines.

Recordamos a todos que la ONU y la OEA son dos instrumentos al servicio de los intereses de los imperialistas, especialmente del imperialismo norteamericano. El Secretario General de la OEA Luis Almagro fue cómplice del golpe de estado en contra del gobierno de Evo Morales en el año 2019 y participó de todas las iniciativas antidemocráticas del gobierno de Donald Trump en contra de la dignidad y la autodeterminación de los pueblos en el continente. Durante más de 20 años las fuerzas de ocupación de la ONU en el país estuvieron implicadas en diversas masacres en barrios populares. Fueron los soldados de Nepal que introdujeron el cólera al país que mató alrededor de 30 mil personas y otras 800 mil están viviendo con todas las consecuencias de esta enfermedad. Además los soldados de la MINUSTAH violaron a varias mujeres, niñas y varones en el país, lo que trajo como consecuencia hijos sin sus padres. El fenómeno de las bandas armadas y de los secuestros empezaron a cobrar fuerza desde la época de la MINUSTAH. La ONU y la OEA participaron de la instalación en el poder del régimen de los llamados bandidos legales del PHTK, además respaldaron al gobierno de Jovenel Moïse que el pueblo haitiano pide su renuncia desde hace 3 años. Están al lado de un régimen que perpetró 9 masacres en barrios populares, que desmanteló las instituciones del país, que robó varios miles de millones de dólares norteamericanos, los fondos de Petrocaribe, el dinero de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH), el dinero para paliar la pandemia del COVID 19 y diversos otros recursos de las arcas del Estado y de la cooperación internacional.

Los miembros de la ONU y de la OEA no tienen moralidad alguna, tampoco ética política y ningún conocimiento profundo de la cultura y de las tradiciones del país para pretender escribir una Constitución para el pueblo haitiano. Son enemigos del pueblo haitiano. Están en contra de los intereses de la Nación y defienden los intereses del sistema de dominación imperialista y de las clases dominantes haitianas.

El Partido RASIN Kan Pèp La llama a la rebelión y a la movilización nacional para terminar con el régimen criminal y retrógrado del PHTK que no debe permanecer en el poder después del 7 de febrero de 2021.

El Partido RASIN Kan Pèp La pide un amplio movimiento de solidaridad nacional e internacional para obligar a la ONU y a la OEA a levantar sus pies del cuello del pueblo haitiano.

¡Viva la autodeterminación y la soberanía de los Pueblos!

*Secretario General y Portavoz, respectivamente

https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/01/22/haiti-el-reagrupamiento-socialista-para-una-nueva-iniciativa-nacional/

Las lecciones de Haití

Diez años del terremoto que dejó unos 300.000 muertos y supuso la mayor movilización nunca vista de la cooperación internacional

Un hombre desnudo pasea por las calles destruidas de Puerto Príncipe. El gran terremoto del 12 de enero de 2010 y las réplicas posteriores devastaron la capital de Haití.
Un hombre desnudo pasea por las calles destruidas de Puerto Príncipe. El gran terremoto del 12 de enero de 2010 y las réplicas posteriores devastaron la capital de Haití. CRISTOBAL MANUEL

 

A las 16:53 de la tarde del 12 de enero de 2010, las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití, eran un bullicio alegre, caótico y cadencioso como el Caribe. Los barrios de Delmas, Carrefour o Petionville eran un hervidero de vendedores de naranjas, coches destartalados, tráfico y mujeres caminando con la cabeza cargada de frutas o cántaros de agua.

Cuando todo eso ocurría, un terremoto de siete grados sacudió la tierra de lado a lado. Se agrietaron las carreteras, se cayeron todos los ministerios, las universidades y el 90% de los colegios. Un millón y medio de personas perdió su casa y casi todos los hospitales y supermercados quedaron como un club sándwich.

En solo 38 segundos el bullicio caótico y cadencioso del Caribe se convirtió en una nube de polvo y gritos de la que surgía gente ensangrentada o mutilada por los hierros y los cascotes. En el tiempo que tarda un semáforo en cambiar de color quedaron sepultadas 300.000 personas y el 70% de la economía. El país más pobre pasó a ser el más miserable.

Por aquel entonces Haití tenía 30 semáforos, tres ascensores y una escalera mecánica, pero las imágenes del desastre más absoluto provocaron que el mundo se volcara.

En pocas horas el aeropuerto de Puerto Príncipe se quedó pequeño para recibir decenas de aviones con alimentos, tiendas de campaña y bomberos de todo el planeta. El expresidente Bill Clinton organizó una conferencia de donantes de Montreal donde lograron 15.000 millones de dólares y España se convirtió en el tercer país más generoso después de Estados Unidos y la Unión Europea. En pocas semanas 10.000 organizaciones no gubernamentales de todo el mundo se acreditaron ante la ONU. El primer país libre de América Latina pasó a conocerse como la “república de las ong’s”.

Una década después, cientos de miles de haitianos viven en casas prefabricadas mejores que las que tenían, con acceso a servicios básicos y alejados de las cañadas y las laderas. Sin embargo, la hambruna se extiende en un país donde 1.200.000 haitianos viven en situación de emergencia alimentaria y un tercio de sus 11 millones de habitantes requiere de ayudas para comer. Deforestado y esquilmado la población, con una esperanza de vida de 45 años, vive tan expuesta como antes a los desastres naturales.

Diez años después, el gran experimento de solidaridad internacional ha dejado muchas lecciones sobre “lo que no hay que hacer” y una sensación de frustración entre quienes han estado involucrados, “porque se ha perdido la oportunidad de entrar a fondo en los problemas de Haití”, resume Edmond Mullet, jefe de la misión de Naciones Unidas tras el terremoto.

Mullet aterrizó un día después del temblor. Llegaba para sustituir a su compañero, fallecido en el sismo junto a otros 110 trabajadores de la ONU. “El dinero no podía ser entregado porque no había nadie al otro lado para recibirlo. El Estado haitiano estaba desaparecido y las posteriores crisis políticas han dificultado la reconstrucción”, resume Mullet. “14 meses después, en marzo de 2011, hubo un terremoto en Japón e hicieron una reconstrucción perfecta. La diferencia está en donde hay Estado o no”.

El terremoto puso a prueba a las agencias internacionales- Naciones Unidas encaró el desafío descabezada y sin los trabajadores que mejor conocían el terreno- y evidenció las carencias de un modelo de cooperación tan entusiasta como descoordinado. Paralelamente comenzó lo que Mullet llama “turismo humanitario”, con miles de ong’s en el terreno algunas casi familiares y claramente ineficaces. “Había médicos que llegaban de Miami en su avioneta privada, operaban a unos cuantos y se regresaban, sin que hubiera posibilidad de supervisión o seguimiento alguno”, recuerda.

A ello se une la manipulación política y los intereses de cada país. Y pone dos ejemplos: “Estados Unidos comenzó a distribuir comida desde el aire sin avisar a nadie lo que provocó disturbios y más muertos”. O el de Venezuela. En aquellos tiempos Hugo Chávez estaba en plenitud de facultades y movilizó a Haití cientos de efectivos acompañados de un gran despliegue mediático que a veces llegaban a desescombrar donde ya no era necesario, recuerda el funcionario.

Uno de los mayores expertos en el país caribeño es el diplomático brasileño, Ricardo Seitenfus, ex representante de la OEA en Haití. Según Seitenfus “el 60% de la ayuda financiera anunciada y aprobada no llegó a Haití. Otro 20% llegó y salió de inmediato y un 19% fue a instituciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Cruz Roja, entre otras. Por las instituciones de Haití sólo pasó 1% de las donaciones”, sostiene Seitenfus, en su libro Haití, dilemas y fracasos internacionales. Para el diplomático gran parte de la culpa la tiene la elite haitiana que obedece a lo que llama el “tridente Imperial” (Estados Unidos, Canadá y Francia).

Para la Cruz Roja Internacional la movilización de Haití “fue la mayor operación humanitaria realizada en su historia”, explica Diana Medina, Gerente de comunicación para las Américas de Cruz Roja.

Después llegó la crisis económica, el olvido y la sucesión de crisis políticas en la que sigue sumergido la mitad de la isla la Española. Un pedazo de tierra atrapado entre Cuba, Jamaica y Puerto Rico, donde antes paraban los cruceros.

Entre los aspectos positivos, “la catástrofe nos enseñó a trabajar de forma coordinada”, añade. Medina destaca que ahora se trabaja más con las comunidades para que sean estas quienes primero se hagan cargo en caso de desastre. Paralelamente se construyó en Panamá un enorme centro logístico donde aguardan miles de kilos de comida, agua, productos de higiene en caso de necesidad, explica a EL PAÍS.

En la última década, Haití, el primer país en lograr la independencia en América Latina, aprendió que entre la independencia y a la dependencia absoluta, hay 38 segundos de diferencia.

https://elpais.com/internacional/2020/01/11/america/1578720525_184607.html

Haití-Naciones Unidas : Binuh declara su apoyo a los esfuerzos para poner fin a la crisis a través del diálogo

g-28079P-au-P, 20 de diciembre de 2019 [AlterPresse] — Las Naciones Unidas, a través de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh), dice que alienta a todos los actores políticos a continuar sus esfuerzos para encontrar una salida a la crisis a través del diálogo, en una declaración emitida el jueves 19 de diciembre de 2019, que fue leída por la agencia en línea AlterPresse. Sigue leyendo