La visión de “The Guardian” sobre Haití: Es la hora de pagar nuestras deudas

EDITORIAL, martes 11 de octubre de 2016 – El huracán Matthew es solo la causa más reciente del sufrimiento de Haití. La comunidad internacional, así como sus líderes, deben hacerse responsables.

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Un hombre parado en una casa destruida en Las Cayes, tras el paso del huracán Matthew. Foto: Hector Retamal/AFP/Getty Images

Haití aún no se ha recuperado del terrible terremoto de 2010. Y nuevamente sufre. Esta vez el huracán Matthew ha devastado el país. Su presidente, Jocelerme Privert, ha advertido que el hambre podría extenderse. La ONU ha emitido un llamado de emergencia por casi 120 millones de dólares para proporcionar “protección y asistencia para salvar vidas” y ha advertido que 750.000 personas necesitan ayuda urgente. El número de víctimas, cuantificado hasta ahora en cientos, podría dispararse. Hay temores que inundaciones y otros daños al suministro de agua potable podrían generar un nuevo pico en los casos de cólera que ha matado 10.000 personas en seis años.

El origen de la vulnerabilidad de Haití está, en parte, en su geografía pero mayoritariamente en su historia.

En general los países pobres y subdesarrollados sufren más a causa de estos eventos que los desarrollados. Haití es uno de los más pobres e inequitativos del mundo. Casi un cuarto de su población vive debajo de la línea nacional de pobreza extrema: 1,23 dólares diarios. Una infraestructura insuficiente, viviendas precarias y una economía de subsistencia contribuyen al riesgo de que eventos como los huracanes se transformen en catástrofes; desastres no tanto “naturales” como “antinaturales”.

Los dirigentes del país le han fallado a su pueblo en forma repetida; siendo la postergación de unas ya muy demoradas elecciones para elegir un gobierno legítimo, otra consecuencia del desastre. Pero hay también otros culpables.

Después de la revolución de 1791, dirigida por esclavos y que creó la primera república negra, Francia exigió compensaciones para sus colonos y dueños de esclavos: 90 millones de francos oro (en términos de hoy estimados entre 17 y 21 mil millones de dólares). Durante una etapa estos pagos consumieron cuatro quintos del presupuesto del estado. Recién en 1947 la debilitada nación terminó de pagar esa deuda.

El presidente francés François Hollande reconoció la deuda que su país tiene con la que fuera su colonia más rentable. Pero seguidamente la definió como “moral”, previendo que los haitianos tuvieran la idea de que seguiría el pago de la misma. Es más que eso: es una obligación concreta y real que no puede ser relegada al pasado por su impacto hasta nuestros días. El caso de las reparaciones a Haití no es siquiera, como en otras partes, acerca de tratar de compensar por el daño causado por la colonización y la esclavitud. Es debido al ultraje de obligar a un país a pagar por su liberación. Lo mínimo que París podría ofrecer, para ayudar a su antigua colonia, sería una contribución sustancial a los esfuerzos de alivio y recuperación.

Hay, también,  deudas más recientes. La intervención extranjera ha frecuentemente demostrado ser mejor para los donantes que para los receptores, tal como lo ha reconocido Bill Clinton al referirse a las políticas durante su presidencia que liquidaron el cultivo de arroz en Haití. Expertos en desarrollo han afirmado que mucho del dinero que entró al país desde 2010 ha sido despilfarrado, en parte debido a que se ha confiado en consultores extranjeros en lugar de programas y actores locales.

Lo peor es que la epidemia de cólera en curso es de absoluta responsabilidad de la ONU cuyas tropas de paz lo trajeron desde Nepal y que se ha negado a reconocer su papel hasta hace muy poco. Los esfuerzos de la ONU por desarrollar un paquete de pagos correcto a las víctimas y sus familias quedarán, por ahora, en segundo lugar frente al impulso a la lucha contra la enfermedad, pero no deberían olvidarse.

Lo que Haití necesita más es justicia, no caridad.

https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/oct/11/the-guardian-view-on-haiti-time-to-repay-our-debts

Traducción del inglés W. Yohai, por http://haitinominustah.info

Un comentario en “La visión de “The Guardian” sobre Haití: Es la hora de pagar nuestras deudas

  1. La renuncia “sospechosa”del presidente Privert agrava la ya extremadamente dificil situacion de lop haitianos,pobres, enfermos,victimas inocentes del imperialismo muodial,asesino! Ruego que a pesar de tanto horror y dolor humano, el pueblo se organice y RESISTA! el corazon la voluntad y la fe en los haitianos conmueve y sepan q no estan solos! Que a pesar de los gobiernos inmorales,invasores,saqueadores,criminales, en esos mismos paises, gente del pueblo,tambien expoliado, esta CON UDS, NUESTROS HERMANOS HAITIANOS! Ni un paso atras! El pueblo digno,soberano, de Haiti,VENCERA!

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