Madame La Lime (representante estadounidense de la ONU en Haití) y el hijo de Duvivier

Publicado el 09/02/2021 | El Nouvelliste, Por Antoine Lyonel Trouillot

En la región de Duvivier, al norte de Puerto Príncipe, una adolescente murió de un disparo en la cabeza. Como en Souvenir de la nuit du quatre de Victor Hugo, «el niño no lloró ¡Viva la República!». Ella estaba en el momento equivocado, en el lugar equivocado. En uno de esos barrios donde el bandolerismo está al servicio de un poder asesino. Habíamos dicho: hoy en la más total ilegalidad, Jovenel Moïse solo tiene las armas para intentar mantenerse en el poder.

Era predecible.Los haitianos lo habían previsto, lo habían hablado con diplomáticos, con periodistas extranjeros, con la clase empresarial en Haití. Todos se habían negado a escuchar cuán real era en la conciencia popular la negativa a continuar en la parodia de la democracia formal, las demandas de justicia social y la justicia misma, cuánto el espectáculo de la mala gestión y las masacres de horror perpetradas en los barrios obreros hacía alguna aceptación de poder de Jovenel Moïse / PHTK imposible. Muchos de nosotros, involucrados en la vida civil y política, les dijimos que la gente iba a morir, que íbamos directo hacia un nuevo Macoutismo en respuesta a las demandas populares. Pero solo somos haitianos, ¿qué tenemos que decir sobre los asuntos de Haití?

Se sabe que lo que se aplica en otros lugares no se aplica a Haití. El poder viola la Constitución, ¿qué es una Constitución de Haití? Además, ésta no es buena. Fue escrita por haitianos. Contamos con expertos que lo harán bueno. Mientras tanto, ésa, que el poder lo tire a la basura. No es nada grave. El Consejo Superior del Poder Judicial proclamó el fin del mandato de Jovenel Moïse. Pero, ¿qué es un Consejo Superior del Poder Judicial de Haití? La noticia reportada por varios medios extranjeros no fue este acto de ley de la máxima autoridad, que garantiza la palabra de la ley. 

Más bien, fue un supuesto intento de golpe de Estado contra el «presidente» Jovenel Moïse. Tampoco fue la detención y la humillación pública de un juez del Tribunal de Casación, la violación de los derechos elementales de un grupo de ciudadanos expuestos como bestias bajo el pretexto del intento de asesinato de un «presidente» que ostenta el monopolio de las armas. Hoy, no será noticia el cierre de las instalaciones de la Escuela de Magistrados y el Tribunal de Casación. No será la muerte de este chico que asesinaron las bandas pro Jovenel Moïse.

Tampoco será que ya no podamos hablar de ministros, de policía nacional. Solo hay hombres armados, algunos uniformados, otros no, que reprimen. Bajo Duvalier, escuchamos a un presidente de la Cruz Roja decir que para defender a su líder, «haré de Puerto Príncipe un Himalaya de cadáveres». Las declaraciones del pro Jovenel Moïse no están lejos: es Jovenel o tu muerte. Quizás el hijo de Duvivier no había escuchado la amenaza, era demasiado ingenuo para creerlo.

Qué vergüenza ! ¡Y qué racismo! ¿Hay otra palabra?

De la clase empresarial, de algunos de los miembros más ricos e importantes, de todos modos. Miedo a la gente. Miedo al cambio. Falta de voluntad para una verdadera república, incluso capitalista. Riqueza por renta, por ausencia de normas.Entonces, la gente … No es un actor político importante. El «blanco» y el poder en el lugar. Hacer con. Para su pequeña y grande empresa.

De la “comunidad internacional”. ¿Cómo podría el representante del Secretario General de las Naciones Unidas respaldar la locura dictatorial de Jovenel Moïse? ¿Cómo han podido las embajadas e instituciones internacionales dar su apoyo objetivo a esta locura asesina? Desprecio total por los análisis realizados por haitianos, investigadores, intelectuales o ciudadanos de a pie. Desprecio total por el pueblo haitiano que sin duda se considera incapaz de pensar en su realidad. Necesidad de paz para seguir desarrollando su política de cooperación como quieran: Jovenel Moïse les deja hacerlo y ,a cambio, ellos lo dejan. Probablemente no todos hablen creole. Y sobre todo, la realidad de los sufrimientos de un pueblo que reivindica sus derechos les interese menos que el contraste. En otros lugares, cuando la gente está en las calles, está luchando por la democracia. En Haití, cuando la gente está en las calles, no saben lo que hacen.Después de haber puesto durante treinta años la vida política de Haití en un piloto automático, elecciones fraudulentas financiadas tras elecciones fraudulentas, los representantes de la “comunidad internacional” en Haití necesitan el contraste de una democracia funcional. O la oposición lo empujó allí con dinero. Como si la “oposición”, los pobres, tuvieran mayores recursos que un presidente que dirige por decreto, incluido un decreto que retira sus poderes al Tribunal Superior de Cuentas, organismo que controla el uso de las finanzas públicas. Esta política de doble rasero se explica fácilmente.

“Democracy that Works” mató a un niño en el distrito de Duvivier.Matará a otros. Los adultos también. Arrestará a jueces, intelectuales, quizás algún día al autor de esta columna. Sembrará el terror atacando residencias privadas, organizando robos que se convertirán en asesinato. Terminará con toda una vida institucional.

 Madame La Lime puede escribir en sus memorias por qué hizo que sucediera, por qué este niño tuvo que morir.

https://lenouvelliste.com/article/226168/madame-la-lime-et-la-gamine-de-duvivier

Traducción gentileza M. Riet.

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