Haití. El proyecto es imponer una intervención militar extranjera en el país

Por H.B.J. Resumen Latinoamericano, 15 de marzo de 2021 –

Las cosas se aclaran. Los juegos estan hechos. Los jugadores comienzan a colocar sus peones uno a uno y desvelan su estrategia final.

Con estos «jugadores» me refiero, primero, a escala nacional, a este poder corrupto y criminal, orquestador de masacres y unificador de matones y cabecillas de pandillas. Para retener el poder y sus ventajas (único objetivo real de este régimen), estos “bandidos legales” politizaron por completo a la Policía Nacional, lo que anuló todos los esfuerzos realizados en el pasado por su profesionalización. Además, hoy en día, esta institución solo puede sobrevivir mediante un completo parcheo desde el liderazgo técnico y la inmunización administrativa contra el veneno de la política política y el virus de la corrupción. Todo un desafío. estos «jugadores» me refiero, primero, a escala nacional, a este poder corrupto y criminal, orquestador de masacres y unificador de matones y cabecillas de pandillas. Para retener el poder y sus ventajas (único objetivo real de este régimen), estos “bandidos legales” politizaron por completo a la Policía Nacional, lo que anuló todos los esfuerzos realizados en el pasado por su profesionalización. Además, hoy en día, esta institución solo puede sobrevivir mediante un completo parcheo desde el liderazgo técnico y la inmunización administrativa contra el veneno de la política política y el virus de la corrupción. Todo un desafío.

Cuando pienso en los responsables de la debacle actual, pienso en empresarios desvergonzados y políticos corruptos de todo tipo que suministran armas y municiones de gran calibre a los jóvenes ociosos de los barrios obreros del sur de Puerto Príncipe. Para lograr sus oscuros designios (tomar las riendas del “negocio” del secuestro y la venta de armas, garantizar sus oligopolios y socavar la competencia, tomar y / o mantenerse en el poder), estos cerebros del crimen organizado, muy pocas veces preocupados por el la policía y el poder judicial, han convertido ciertos rincones del país en campos de guerra, “tierra de nadie”. Hoy estamos al borde de la somalización. Y la situación es peor que en 2004: más zonas controladas por pandillas, multiplicado por diez su fuerza de huelga, impunidad total, instituciones en situación de muerte clínica …

Por último, pero no menos importante, acuso a nuestros «amigos» internacionales, los Estados Unidos en primer plano, de cómplices de la actual Capernaum. Encerrados en esquemas falsamente democráticos y genuinamente imperialistas, estos censores han jugado la carta de la decadencia política y de seguridad para al final presentarnos como la única solución a nuestros males: otra ocupación del territorio por tropas extranjeras. Culpables por el racismo -no tengamos miedo a las palabras- de no querer nunca tratar de igual a las fuerzas haitianas, prefieren mantener en el poder a los esbirros sobre los que tienen un montón de expedientes comprometedores (narcotráfico, asesinatos, secuestros … .), para hacerlos cantar como les plazca.

Imaginemos que fueron líderes bastante recalcitrantes como Aristide y Préval quienes instigaron la masacre de los 71 muertos de La Saline en noviembre de 2018 (recordemos que el poder del PHTK fue el principal beneficiado), ¿no es que los estadounidenses ya lo han hecho todo para llevar a los expertos de este poder ante tribunales especiales por crímenes de lesa humanidad u otros? Este ya sería nuestro tercer año de transición liderado por otro de sus títeres. Por el contrario, nuestros «amigos» apoyaron otras masacres en los barrios marginales, la creación de la famosa federación de bandas, el G9, el saqueo de las instituciones de control, la disfunción forzada del Senado, el arresto y la destitución. jueces de nuestra corte suprema y que más. Todo esto por una razón: mantener a alguien en el poder sobre quien tienen el control total.

Digamos, por cierto, que no les pedimos que nos ayuden. Al contrario, queremos que dejen de asfixiarnos y de darnos nuestro derecho a la autodeterminación: por ejemplo, poder derrocar y juzgar a un régimen corrupto y criminal cuando lo consideremos necesario. Porque la necesaria revolución política e institucional que necesitamos hoy tiene como principal adversario a la mayor potencia militar del mundo.

Hablando de gran poder, ¿qué vemos hoy en términos de seguridad? ¿De dónde provienen las armas y municiones que nos hacen tan infelices a diario? ¿No es del tío Sam? ¡No me vas a decir que la hiperpotencia del hermano mayor no puede controlar sus fronteras y evitar que estos arsenales de guerra abandonen su territorio para venir y pudrir nuestras vidas aquí! ¿Son nuestros pobres funcionarios de aduanas realmente responsables de este comercio transnacional? O más bien, ¿no se trata de un tráfico implícitamente legalizado o tolerado para asegurar que el país esté siempre en crisis y justificar su ocupación velada u ostensible? ¡Preguntas retóricas!

Con todo, me temo que esta ocupación de visera levantada está sobre nosotros y que las botas extranjeras volverán a pisar suelo nacional antes de que finalice este año. Para engañar aún más a los ingenuos, nos enviarán fuerzas de paz de la ONU, pero esta vez por más tiempo y en mayor número: hasta 20.000 efectivos durante veinte (20) años. (A.P.E) ¡Este es el proyecto! Tenga cuidado. Así, se enviará el mensaje eterno: estos pequeños idiotas haitianos no pueden dirigir su «mierda de país» solos (sí, Trump al menos tuvo el mérito de decir en voz alta lo que muchos de ellos creen que susurró).

Para los locos de vuelta a casa, nostálgicos de la MINUSTAH y que ruegan a los santos del Consejo de Seguridad que nos envíen nuevamente personal de mantenimiento de la paz, un pequeño recordatorio de los resultados de esta famosa «misión de mantenimiento de la paz»: decenas de niñas y niños violados, decenas de niños (en su mayoría mestizos) abandonados sin padres y sin pensión alimenticia y, para colmo, casi 10,000 muertes por vibrio cholerae importados de manera segura a los buques de carga de la ONU. Misión muy pacífica, ¿no? ¿Todavía quieres esa paz? ¿No fue suficiente la dosis administrada?

En todo caso, terminaré con esta oración imprecatoria: ¡Oh Dios, líbranos de estos “amigos” que nos aman tanto, que nos aman demasiado!

  • Periodista y comentarista político

https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/03/15/haiti-el-proyecto-es-imponer-una-intervencion-militar-extranjera-en-el-pais/

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