Un comando asesina al presidente haitiano Jovenel Moïse en su casa

El Nuevo Herald/Miami, POR JACQUELINE CHARLES Y JOHNNY FILS-AIMÉ , 07 DE JULIO DE 2021 03:21 PM, ACTUALIZADO 1 HORA 51 MINUTOS ATRAS

El presidente haitiano Jovenel Moïse fue asesinado durante un ataque a su residencia cerca de Puerto Príncipe en las primeras horas del 7 de julio. Este video fue publicado en las redes sociales a raíz del ataque. BY CORTESÍA: JORNAL LA DISPORA

El presidente haitiano Jovenel Moïse fue asesinado y su esposa herida a tiros durante un ataque armado a primeras horas del miércoles en su residencia privada sobre las colinas de Puerto Príncipe, anunció el primer ministro en funciones Claude Joseph.

En un comunicado de la oficina del primer ministro, Joseph señaló que el ataque ocurrió alrededor de la 1 a.m, y que algunos de los asaltantes no identificados hablaban español. El jefe de Estado, según el comunicado, resultó “mortalmente herido”.

La primera dama Martine Moïse resultó lesionada, según el comunicado. El embajador de Haití en Estados Unidos, Bocchit Edmond, informó el miércoles por la tarde que el gobierno está trabajando para trasladarla a Miami para que le atiendan las lesiones.

Los asaltantes afirmaron ser agentes de la DEA de Estados Unidos, según videos grabados por personas que estaban cerca de la casa del presidente. Moïse, de 53 años, vivía en Pelerin 5, un barrio encima de las colinas de la capital.

En los videos se escucha a alguien hablando en inglés con acento estadounidense gritar por un megáfono: “Operación de la DEA. Que todo el mundo se retire. Operación de la DEA. Todo el mundo atrás, retírense”.

Fuentes dijeron al Miami Herald que los asaltantes, uno de los cuales hablaba en inglés con acento estadounidense, no pertenecían a la DEA.

“Eran mercenarios”, dijo un alto funcionario del gobierno haitiano.

Funcionarios de la administración del presidente Joe Biden negaron la implicación de la DEA.

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Guardias presidenciales patrullan la entrada de la residencia del difunto presidente haitiano Jovenel Moïse en Puerto Príncipe, Haití, el miércoles 7 de julio de 2021. Moïse fue asesinado en un ataque a su residencia privada en la madrugada del miércoles, y la primera dama Martine Moïse fue baleada en el ataque nocturno y hospitalizada, según un comunicado del primer ministro interino del país. (AP Photo/Joseph Odelyn) Joseph Odelyn  AP

Los vecinos informaron que habían escuchado disparos de armas de alto calibre y habían visto a hombres vestidos de negro en la zona. También se reportó la explosión de una granada y el uso de drones.

La muerte del presidente sumirá a Haití en un mayor desorden. Desde que llegó al cargo en 2017, Moïse se había enfrentado a crecientes protestas en torno a su gobierno en medio de una crisis política y constitucional cada vez más profunda, dudas sobre su legitimidad y acusaciones de que usaba a pandillas armadas para mantenerse en el poder. También fue acusado de corrupción como parte de un informe de gran alcance sobre cómo múltiples gobiernos haitianos gastaron casi $2,000 millones en ayuda del programa venezolano PetroCaribe.

“No hay una respuesta constitucional a esta situación”, dijo Bernard Gousse, ex ministro de Justicia y experto legal.


La policía haitiana patrulla en Petion-Ville, el barrio donde vivía el difunto presidente haitiano Jovenel Moïse en Puerto Príncipe, Haití, el miércoles 7 de julio de 2021. Moïse fue asesinado en un ataque a su residencia privada en la madrugada del miércoles, y la primera dama Martine Moïse recibió disparos en el ataque nocturno y fue hospitalizada, según un comunicado del primer ministro interino del país. Joseph Odelyn  AP

Solo hay 10 cargos de elección en el país, todos ellos senadores. Joseph, el actual primer ministro interino, no ha sido ratificado por el Parlamento y ha dimitido. El nuevo primer ministro que Moïse nombró esta semana, Ariel Henry, aún no ha prestado juramento a su cargo. Ni siquiera hay un presidente de la Corte Suprema: René Sylvestre, el presidente, murió la semana pasada de COVID-19 y el miembro más antiguo del tribunal encabeza actualmente un gobierno en la sombra puesto en marcha a principios de este año por la oposición.

En un posible juego de poder, algunos críticos del gobierno están discutiendo la posibilidad de instalar a Joseph Lambert, presidente del Senado de 10 miembros, como presidente provisional.

Los haitianos se despertaron conmocionados el miércoles con kla noticia. Las calles de la capital, normalmente repletas de vehículos y autobuses públicos, estaban vacías y sin tráfico. El Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture e Puerto Príncipe, estaba cerrado, excepto para los vuelos diplomáticos y humanitarios, dijo el director general de la instalación, Irving Mehu.

La carretera que conduce a la entrada del barrio de Pelerin, donde está la residencia del presidente, estaba bloqueada.

En su declaración, Joseph condenó lo que calificó de “acto odioso, inhumano y bárbaro”, y convocó a una reunión especial de seguridad. Llamó a la población a mantener la calma.

“La situación de la seguridad en el país está bajo el control de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas”, afirmó el comunicado.

Pasamontañas yacen en el suelo frente a la residencia del presidente Jovenel Moïse, asesinado el miércoles 7 de julio de 2021. Johnny Fils-Aimé  FOR THE MIAMI HERALD

El asesinato de Moïse ocurre exactamente tres años después que su gobierno, liderado por el entonces primer ministro Guy Lafontant, anunció una polémica alza de los precios del combustible.

Menos de 24 horas después de la entrada en vigor de los aumentos, violentas manifestaciones se apoderaron de Puerto Príncipe, obligando a las compañías aéreas estadounidenses a cancelar sus vuelos. Fue el comienzo de lo que se ha denominado “peyi locke” o país bloqueado, que se prolongó varios meses y obligó a cerrar escuelas y comercios.

El atentado ocurrió un día después que Moïse nombró a un nuevo primer ministro, Henry, para que asuma la jefatura del gobierno y prepare al país para elecciones presidenciales en los próximos dos meses, un nuevo parlamento y funcionarios de gobiernos locales.

Moïse llevaba gobernando por decreto desde enero de 2020 y había recibido presiones de la administración de Biden para que celebrara elecciones presidenciales y legislativas, pendientes desde hace tiempo, antes de finales de año.

Estados Unidos, que apoyaba a Moïse, había criticado cada vez más algunas de sus decisiones, como la creación de una agencia secreta de inteligencia y un decreto que redefine como terrorismo las prácticas habituales de protesta como la quema de neumáticos. También lo criticaron por despedir a tres jueces de la Corte Suprema, a los que la oposición había señalado como posibles líderes de una transición.

Horas después del asesinato, el presidente Joe Biden condenó lo que calificó de acto “atroz” y ofreció la ayuda de Estados Unidos.

“Estamos conmocionados y entristecidos al conocer el horrible asesinato del presidente Jovenel Moïse y las heridas sufridas por la primera dama Martine Moïse”, afirmó Biden en un comunicado. “Condenamos este acto atroz, y envío mis sinceros deseos de recuperación a la primera dama”.

La embajada de Estados Unidos en Haití dijo que cerraría el miércoles, citando una situación de seguridad en este momento.

El asesinato de Moïse ocurre exactamente tres años después que su gobierno, liderado por el entonces primer ministro Guy Lafontant, anunció una polémica alza de los precios del combustible.

Menos de 24 horas después de la entrada en vigor de los aumentos, violentas manifestaciones se apoderaron de Puerto Príncipe, obligando a las compañías aéreas estadounidenses a cancelar sus vuelos. Fue el comienzo de lo que se ha denominado “peyi locke” o país bloqueado, que se prolongó varios meses y obligó a cerrar escuelas y comercios.

El atentado ocurrió un día después que Moïse nombró a un nuevo primer ministro, Henry, para que asuma la jefatura del gobierno y prepare al país para elecciones presidenciales en los próximos dos meses, un nuevo parlamento y funcionarios de gobiernos locales.

Moïse llevaba gobernando por decreto desde enero de 2020 y había recibido presiones de la administración de Biden para que celebrara elecciones presidenciales y legislativas, pendientes desde hace tiempo, antes de finales de año.

Estados Unidos, que apoyaba a Moïse, había criticado cada vez más algunas de sus decisiones, como la creación de una agencia secreta de inteligencia y un decreto que redefine como terrorismo las prácticas habituales de protesta como la quema de neumáticos. También lo criticaron por despedir a tres jueces de la Corte Suprema, a los que la oposición había señalado como posibles líderes de una transición.

Horas después del asesinato, el presidente Joe Biden condenó lo que calificó de acto “atroz” y ofreció la ayuda de Estados Unidos.

“Estamos conmocionados y entristecidos al conocer el horrible asesinato del presidente Jovenel Moïse y las heridas sufridas por la primera dama Martine Moïse”, afirmó Biden en un comunicado. “Condenamos este acto atroz, y envío mis sinceros deseos de recuperación a la primera dama”.

La embajada de Estados Unidos en Haití dijo que cerraría el miércoles, citando una situación de seguridad en este momento.

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Escena frente a la residencia del presidente Jovenel Moïse, asesinado el miércoles 7 de julio de 2021. Johnny Fils-Aimé  FOR THE MIAMI HERALD

El asesinato fue condenado inmediatamente por algunos legisladores estadounidenses y líderes regionales, entre ellos el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, y el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, que es el nuevo presidente del grupo regional de la Comunidad del Caribe, de 15 miembros, conocido como CARICOM.

“Lamentamos y condenamos el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, y las heridas sufridas por la primera dama, Martine Moïse”, dijo Abinader en un tuit. “Este crimen socava el orden democrático de Haití y de la región. Nuestras condolencias a su familia y al pueblo haitiano”.

Browne señaló que justo el martes por la noche los líderes del CARICOM expresaron su preocupación por Haití, donde una nueva ola de violencia de pandillas armadas ha obligado al desplazamiento de más de 16,000 haitianos de los barrios pobres y obreros desde el 1 de junio.

“Es lamentable que el presidente Moïse haya sido víctima de la violencia y haya pagado el precio máximo, el de perder la vida”, dijo Browne. “Esperamos que su asesinato no avive el aumento de la violencia y la inestabilidad, sino que sirva de sobria reflexión para que el pueblo haitiano siga un camino sostenible hacia la paz y la prosperidad”.

El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el asesinato en un comunicado el miércoles por la tarde.

“El secretario general condena en los términos más enérgicos el asesinato del presidente Jovenel Moïse de la República de Haití. Los autores de este crimen deben ser llevados ante la justicia”, señaló el comunicado. “El secretario general hace llegar sus más profundas condolencias al pueblo y al gobierno de Haití y a la familia del difunto presidente”.

El representante estadounidense Andy Levin, demócrata por Michigan y copresidente del Concilio Haitiano de la Cámara de Representantes, además de se miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara, ofreció sus condolencias a la familia de Moïse y dijo que rezaba por la rápida recuperación de la primera dama tras el “acto atroz”.

Pidió al gobierno de Biden que siga una nueva política hacia Haití “que ponga en primer lugar la voluntad y el bienestar del pueblo haitiano”.

“El asesinato de Jovenel Moïse es un ejemplo devastador, por no decir espeluznante, de hasta qué punto se ha desmoronado la situación de seguridad en Haití. Durante meses, los actores violentos han aterrorizado al pueblo haitiano con impunidad, mientras que la comunidad internacional –Estados Unidos incluido, me temo– no ha escuchado sus demandas para cambiar de rumbo y apoyar una transición democrática dirigida por los haitianos”, dijo Levin.

El congresista añadió que “la afirmación de Joseph de que la policía nacional y las fuerzas armadas haitianas tienen la seguridad del país en sus manos resulta absurda inmediatamente después del descarado asesinato del presidente de facto y solo dos días después de que Moïse anunciara la sustitución del propio Joseph como primer ministro sin consulta ni apoyo político”.

“Es esencial para lograr una verdadera paz y seguridad y evitar más atrocidades como la ocurrida esta mañana”, añadió Levin.

El representante Michael McCaul, republicano por Texas, y miembro de mayor rango de su partido en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara, pidió una investigación completa de los hechos y el senador Marco Rubio, republicano por la Florida. exhortó al gobierno de Biden a ayudar en la investigación local.

“Exhorto al presidente Biden a que ordene al Departamento de Estado que apoye a la Policía nacional de Haití y ayude a llevar los asesinos ante la justicia”, dijo Rubio. “No podemos permitir que este cobarde y malvado ataque traiga aún más dificultades al pueblo de Haití y desestabilice más el país”.

Los reporteros Michael Wilner, del buró de McClatchy en Washington, y Francesca Chambers contribuyeron a este artículo.

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El presidente de Haití, Jovenel Moïse, había gobernado por decreto. Sus críticos dicen que era un autócrata en ciernes. GETTY IMAGES

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